Los Flying Congrios

Publicación de relatos y poemas

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Pescador de Congríos nacido en la antigua Mileto en el año 2000 de la era de John Lennon.

viernes, 6 de agosto de 2010

EL CAMINO DE LA VIDA (CAPÍTULO 9 2/3)

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..-Juan Luis della Francesca –dijo la enfermera que hacía pasar a la consulta del Doctor del Toro. Era mi turno.
..-Buenas –me saludó el médico al entrar.
..-Cómo se encuentra usted.
..-Jodido, creo, pero supongo que es normal.
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..El médico asintió con la cabeza con media sonrisa.
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..-Tengo que mandarle unos análisis y ahora le voy a hacer un pequeño examen.
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..Me miró las constantes vitales, la boca, la garganta, la respiración, las pupilas, los sobacos y dijo:
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..-Está usted peor, no se está cuidando nada. Fuma, ¿no? Se le nota al respirar.
..-Algo.
..-Pues tiene usted que hacer vida sana, ir a andar, a correr si quiere, aunque sea suave, y a nadar, eso le vendrá bien para todo el aparato cardio-respiratorio y el sistema esquelético-muscular.
..-Fú, lo intentaré –le contesté.
..-Lo debe hacer, y aquí tengo apuntadas las pastillas que debe usted tomar y a la hora que le toca cada una.
..-Vale –no pensaba tomarlas.
..-Y seguro que está bebiendo –me dijo él que sabía cómo era–, a ver cómo salen los análisis. Que el whisky no es como el zumo que te lo puedes tomar todas las mañanas y para merendar.
..-Ah, yo siempre lo he consumido igual, me bebo los vasos en menos de 5 minutos para que no pierda sus propiedades.
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..El médico me miró con cara de Leopardo y me despidió:
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..-Bueno, pues ya nos vemos cuando tenga los análisis. Hasta pronto, cuídese.
..-Igualmente, hasta luego.
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..Salí del centro de salud y volví a casa dando un paseo, aunque estaba reventado y me dolían las piernas y tosía sin parar. No sabía yo si andar iba a ser positivo o si en vez de eso me iba a matar. Llegué a casa y la alegría de mis días estaba allí.
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..-¡¿Ay, cómo está usted?! ¿Cómo le ha ido en el médico? Le quería llamar para preguntarle pero, claro, cómo no tiene móvil… debería comprarse uno.
..-¿Yo? Qué va.
..-¿Por qué no tiene?
..-Paso de móviles, para mí son de usar y tirar, como los pellejos de las longanizas, un mes perdí 32 y ya paso de ellos.
..-Jajajá. Pero, bueno, qué, ¿cómo le ha ido? ¿Qué le han dicho?
..-Que estoy como un toro, que podría estar con una mujer 30 o 40 años más joven que yo.
..-¡Jajá, qué bueno! En serio.
..-Es en serio. Aunque no me lo haya dicho es verdad.
..-Pero qué le ha dicho.
..-Pues nada, lo típico, me ha dicho que no fume ni beba, me ha mandado medicación, me ha recomendado que haga algo de ejercicio, una novia 30 o 40 años más joven que yo –acabé diciendo más flojito como quién no quiere la cosa.
..-Bueno, parece que saldrá de esta –me dijo Vicky sonriente y orgullosa mientras erguía el pecho y apoyaba sus manos dobladas en las caderas. Llevaba una falda oscura que le cubría a lo justo las rodillas, le hacía una silueta irresistible.
..-Sí, eso parece –le contesté.
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..Después giró la cabeza de forma coqueta hacia la vitrocerámica y siguió con el potaje y el puré que estaba preparando. Canturreaba con gracia (¡ay las mujeres del sur!) mientras pelaba las patatas y hervía el agua. Como siempre yo disfrutaba mirándola y ahora a ella parecía no importarle. Parecía apreciarlo. A las mujeres les gusta sentirse admiradas. Por quien ellas quieren que las admiren. Con la comida al fuego barrió un poco la cocina mientras atendía las ollas, yo seguía con los ojos clavados en ella. ¡Cómo me gustaba verla moverse!
..Algo antes de las dos la comida estaba lista y nos pusimos a hablar. Me hablaba de forma muy tierna, estaba en una silla frente a mí y me tocaba el antebrazo. A veces me susurraba cosas muy cerca y al oído y me acariciaba el pelo. «No puede ser que esté dispuesta a algo conmigo, te estás equivocando, no puede ser», pensé. Su cara estaba muy cerca de la mía y yo medité besarla, pero no me atreví. Acerqué mi boca a la suya y dije suave, saliéndome del pecho:
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..-Vicky.
..-¿Sí?
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..Y pareció acercar más sus labios, subir la cabeza y moverla lentamente hacia la mía y cerrar los ojos por un segundo. Pero después, rápido, agitó el cuello como diciendo ¿qué hago?, como si despertara, si saliera del trance.

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1 comentarios:

Blogger Tropiezos y trapecios ha dicho...

Momento en el cual se te cae el alma a los pies y el corazón se te acelera hasta tal punto que te tiembla la voz. En cuanto a la cara, bueno, un auténtico poema...

Me gustó tu historia :-)

Un saludo.

Oski

9 de agosto de 2010, 13:48  

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