Los Flying Congrios

Publicación de relatos y poemas

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Lugar: Cádiz, Andalucía/Cádiz, Spain

Pescador de Congríos nacido en la antigua Mileto en el año 2000 de la era de John Lennon.

martes, 16 de febrero de 2010

EL CAMINO DE LA VIDA (Capítulo 2)

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Desperté a mediodía. Era algo que me gustaba hacer y no me iba a privar de ello si no era estrictamente necesario. Cuando hice mis gárgaras mañaneras y me espabilé encendí el ordenador y empecé a escribir. El impulso que me había faltado los días anteriores llegó de repente y comenzó a salirme todo a borbotones.
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..Luci siempre había sido una buena chica, rebelde pero una buena chica. Y no como James Dean, una rebelde sin causa, los métodos de las monjas que impartían clase en su colegio y la estricta y supersticiosa educación a la que se había visto condenada eran motivo suficiente para ello. Puede que nunca hubiera sido la más guapa, ni la más lista, ni la más trabajadora, ni la más nada, pero siempre había sido una niña simpática y una persona íntegra y fiel de la que sus amigas se podían fiar. Eran muchas las compañeras que la adoraban y que veían en ella un adalid de sus derechos y reivindicaciones, que no eran más que pedir lo justo y razonable. Aunque siempre estaba también la chica envidiosa que siempre la delataba por cualquier cosa sin importancia, algo que incluso ella sabía y lo hacía solamente corroída por la envidia.
..-¡Luci, al pasillo! –le gritó una de esas veces Sor María Cristina cuando la envidiosa de Conchita Villegas le contó que había estado fumando con otras dos alumnas.
..-¡¿Le parece bien lo que ha hecho!? –llegó diciendo alterada y con voz autoritaria la Hermana Adelaida, que era la directora del colegio y traía cogidas por las mangas de los jerséis
a dos de sus hermanas. A unos metros, algo más indecisa, la seguía Sor Alejandra, que traía agarrada con mucho menos brusquedad a su otra hermana, Roseta.
..-¡¿Saben lo que ha hecho su hermana!? –les dijo Sor María Cristina a las tres niñas ante la mirada burlona de las demás niñas, que estaban asomadas a las puertas de las aulas.
..-¡Dígaselo usted! ¡¿O le da vergüenza!? –le increpó la monja.
..Ella la miró muy seria, con el rostro fruncido, sin ninguna intención de responder.
..-Su hermanita Luci estaba fumando, señoritas. Les ruego que se lo digan a su padre y le comenten que venga a hablar conmigo, ¡esto no puede seguir así! Como esto siga así esta niña acabará ardiendo en el infierno –profirió la religiosa ante la mirada asustada de las crías.
..-Bueno, ya pueden irse todas a sus clases. Y no sigan el ejemplo de esta golfa o se pudrirán en el averno.
Luci, aunque sin ningún sentimiento de culpabilidad, afrontó esos momentos con mucho temor debido a la reprimenda que le esperaba por parte de su padre, la cual llegó y de qué manera.
..-¡PERO, NIÑA, CÓMO SE TE OCURRE PONERTE A FUMAR EN EL COLEGIO, A TI QUIÉN TE HA ENSEÑADO ESO! ¡ESTÁS CASTIGADA SIN SALIR POR LAS TARDES NI MONTAR EN BICICLETA LOS FINES DE SEMANA, Y, POR LO PRONTO, HOY TE QUEDAS SIN PROBAR LA MOUSSE DE CHOCOLATE QUE HAY DE POSTRE!
..-¡Esto es injusto, yo no he hecho nada, lo que pasa es que las monjas estas me tienen manía! –contestó la chiquilla.
..-¡¡Y ENCIMA ME CONTESTAS!! ¡¡A TU CUARTO!!
..-¡Me da iguaaaal! –se fue llorando de impotencia.
..Entre el cariño familiar alternado con ese tipo de situaciones fue pasando la adolescencia de la moza, lo que dejó para siempre en ella un pequeño poso de amargura. Pero el tiempo, que lejos de encauzar las cosas hace que se desborden como los cauces en invierno, hizo que las costumbres Luci se fueran haciendo cada vez más inadmisiblesj para su padre. Las hermanas siempre vieron con buenos ojos su forma de ser independiente y hedonista, que incluso sería tachada de mojigata por las jóvenes actuales y de oprimida por las feministas más conservadoras, pero su padre no estaba dispuesto a tolerar unas costumbres tan liberales en su casa. Podían ser casi los años 70, pero para él eso no era más que pecado y perversión. Y eso que lo único que la chica hizo fue tener algún que otro novio y salir a tomarse unas copas por los bares de la ciudad con un grupo de amigos, pero para el Señor Edelmiro eso era algo intolerable.
..-¡Pues ya está, me voy! –gritó un día la joven, hizo sus maletas y se marchó. Tampoco es que lo hiciera sin dejar rastro, estuvo unos días en casa de su amiga Tere y después encontró un piso de alquiler muy bueno en la localidad cercana de Mortadela, que diga, Módena, o Chiclana.
..Las cosas le iban bien, encontró trabajo de secretaria en una gran empresa y, poco a poco, fue ascendiendo y pronto era jefa de personal. Pero, a pesar de todo, nunca logró romper el yugo y separarse de los prejuicios de parte de su familia. Visitaba con asiduidad su antigua casa aunque casi siempre se peleaba con su padre.
..Luci seguía con su vida y lo pasaba bien haciendo simplemente lo que le pedía el cuerpo y su cabeza y su corazón le decían que eran bueno, sin descuidar, por supuesto, su trabajo. Así fue pasando el tiempo hasta que…
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..-Hola, Señor Juan Luis –dijo de repente Vicky dándome una palmadita.
..-¡Uy, no te había oído entrar! –le contesté agitado–. Me estoy quedando sordera.
..-Jéjé, cómo es usted –me sonrió mi hermosa asistenta. Era una mujer ya madura y con carnes, pero el paso del tiempo en su piel y su cuerpo aún no la habían hecho marchitar. Estaba bien enjutada, sus carnes estaban bien puestas y su rostro aún irradiaba gran parte de la belleza de la juventud. Sus caderas eran lo suficientemente anchas y formaban junto con sus pechos y sus apretadas y salientes nalgas un vaivén de toboganes bajo el vestido estampado ante el que no podía resistir tener deseos otra vez.
..Entonces, como ya había escrito bastante, y había destapado el tarro de las esencias que iban a perfumar mi novela, apagué el ordenador y me puse a disfrutar de las bondades de mi Vicky.
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..-Hay que ver qué guapa está usted hoy –le dije.
..-¡Ay, anda que no es usted zalamero! ¿eh? –me contestó ella contoneando su torso y sus caderas a la vez que movía la cabeza para los lados con gesto pícaro.
..-Jejé, tú ya lo sabes.
..-¿Y ya va a dejar usted de trabajar?
..-Sí, sí, ya he hecho suficiente.
..-Uy, siempre cuando yo vengo deja de escribir. ¿Es que le cortó la inspiración?
..-No, hija, pero ya que estás aquí prefiero disfrutar de tu presencia.
..-Qué hombre…
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..Poco después de decirme esto, mientras hacía la comida, mi asistenta empezó a llorar.
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..-¿Qué te pasa, hija? ¿Te he dicho algo malo?
..-Qué va, Señor Juan Luis, qué me va a decir usted malo. Lo que pasa es mi Paco está muy raro últimamente… yo creo que hay otra.
..-No creo, hija, cómo va a estar con otra teniéndote a ti.
..-No sé, últimamente está más distante conmigo y he notado cosas raras. Se ausenta más de la cuenta durante grandes períodos… además, en la cama ya no es como antes.
..-Bueno, yo no creo que sea nada, pero de todos modos si lo fuera tú no puedes hacer nada. Así que no lo pienses más, no te preocupes.
..-Cómo no me voy a preocupar si puede que esté perdiendo al hombre de mi vida –me contestó sollozando.
..-No será el hombre de tu vida si se va –le dije y la abracé apoyando su cabeza sobre mi viejo hombro.
..-Ayy… –se quejó ella sonándose con un pañuelo.
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..Entonces, nos miramos fijamente desconcertados y escurrimos el bulto y seguimos cada uno a lo nuestro: ella preparándome una rica lasaña y yo observándola con deleite.
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..-Me voy ya, Señor Juan Luis.
..-¡Anda, dame un abrazo y un beso! ¡Y no me llames señor Juan Luis! Mejor llámame Juan Luis, o Juanlu, o Manolete, o como quieras, pero Señor Juan Luis no, que me haces sentir como un viejo franquista. Y tutéame, por favor, chiquilla.
..-A ver, lo intentaré.
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..Tras decirle esto, me besó, MUuuackK, mientras yo la abrazaba agarrándola por la cintura y se marchó despidiéndose con su mano derecha y portando un gesto de una gran ternura. Me tumbé en el sofá y puse la televisión sin poder dejar de pensar en ella… su melena castaña, su sonrisa, los gritos de los ex-concursantes de reality-shows que me distraían, sus piernas y sus caderas, los gases que empezaba a sentir rugiendo en mi estómago… en fin, la vida y el amor.
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..-Agrrrhhuaa –balbuceé despertando pasado un rato.
..-Uy, me he quedado dormido –dije en voz alta–. La siesta es que es una tradición española que llevamos en los genes, jejé, no lo podemos evitar. Ahora me voy a poner a escribir un rato en el diario.
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Hoy el día no ha estado nada mal, he empezado a escribir la novela con buen pie y, aunque ella ha estado un poco triste, he echado un buen rato con Vicky y me he tomado una lasaña exquisita que me ha preparado. Llega una edad, un momento en la vida, en que uno se conforma con eso. Bueno, a mí me pasa, no sé por qué coño tengo que generalizar como si yo fuera un filósofo o algo parecido. No sé si a Vicky a veces le incomoda que le tire un poco los tejos y, como ella es tan buena y además necesita el trabajo y es tan servicial y tan dócil, no me dice nada, pero es que no puedo evitarlo, es superior a mí.
..En cuanto a lo de la novela parece que me he despertado con magia, estaba engrasado. He empezado con una historia sobre una chica, que ya sé cómo va a ir avanzando más o menos, y ya tengo en la cabeza a un nuevo personaje que meter en el cotarro, un tipo bastante conflictivo. Lo que aún no sé bien es qué va a ir pasando de ahora en adelante, pero seguro que todo llegará, irá saliendo solo.
..¡Joder, a la vez que escribo esto voy diciéndolo en voz alta! También lo hago cuando estoy haciendo cualquier cosa por la casa. Lo hago mucho, me gusta para no olvidarme de cómo hacerlo bien, porque estoy mucho tiempo solo y pienso que, de no practicar, cuando llegue alguien y tenga que hablar con él no voy a saber. Aunque siempre lo he hecho y creo que es bueno, aunque los expertos no lo recomienden. Bueno, da igual, ¡TODO DA IGUAL! Eso sí, ahora me voy a beber un par de whiskys, que hace mucho que no me tomo uno.

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..Ya tenía la mente muy dispersa y estaba cansado de escribir y me levanté para ir a la cocina. Cogí una cubitera del congelador y una lata de coca-cola de la nevera y volví al salón. Saqué del mueble bar una botella de Cutty Sark y me serví una copa en uno de los vasos de whisky que guardaba allí.
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..-Uhhmm, qué bueno. Ahora me fumaría un cigarrito –dije–. ¡Hostia, yo tenía un paquete de Lucky Strike en un cajón del mueble este!
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..Abrí el cajón de un mueble muy alto con una vitrina por arriba que tengo junto al sofá y allí estaba mi paquete de cigarrillos. Muack. Lo besé y me puse uno en la boca. «Lo que no tengo es mechero», pensé. Pero encontré por el cajón varios mecheros viejos y, aunque ninguno encendía, como uno tenía gas y otro piedra, logré encenderme el pitillo. Lo saboreé mientras me bebía mi vaso de whisky y escuchaba “Revolver” en mi tocadiscos, uno de los mejores discos de los Beatles. Después cayó otro vaso de whisky con coca-cola y fume varios Luckys más y, lo que son las cosas, al final acabé medio borracho tirado en el sofá. Nunca habría creído que con semejante cantidad de alcohol mi cuerpo podría quedar al borde del KO, con lo que yo había sido bebiendo en mi juventud, ¡e incluso hacía no tanto! Pero los años no perdonan, pasan para lo bueno y también para lo malo. Ya de madrugada desperté y me fui para la cama.

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1 comentarios:

Blogger María ha dicho...

Un placer llegar hasta ti y disfrutar de tus bellos relatos, desde ahora tienes otra cazadora de congrios para disfrutar de tus historias. Un fuerte abrazo

16 de febrero de 2010, 21:25  

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