Los Flying Congrios

Publicación de relatos y poemas

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Lugar: Cádiz, Andalucía/Cádiz, Spain

Pescador de Congríos nacido en la antigua Mileto en el año 2000 de la era de John Lennon.

viernes, 27 de marzo de 2009

Una noche perdida

.
En una cuesta de arena junto al mar,

sentado en un escalón fumando

jugando a una maquinita de niña

viendo la policía pasar.

Comerse con los ojos las tetas de la vecina.

Despertar vestido y fumando

sabiendo que lo sabías.

Cuando la carrillada es barata y buena

y caro el alcohol

es que este mundo en que vivimos

no va bien.

La policía roba

Los banqueros roban

Los presidentes roban,

y hasta mi abuela roba.

Una plaga es la vida

Una plaga es la muerte

Una plaga es el SIDA,

una plaga eres tú.

Sientes

que sabiendo algo de cómo va el mundo

se te hace difícil

integrarte en ese engranaje

sin que te aniquile.
.

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jueves, 26 de marzo de 2009

TRISTE COMO UNA CERVEZA ABIERTA TRES DÍAS EN LA NEVERA









Nicky vivía en la planta baja de un viejo edificio junto a La Catedral. Tenía unos 50 años, quizá alguno menos. Era morena. Tenía el pelo corto. Estaba un poco estropeada, pero había indicios de que no debía haber sido una mujer fea. Actualmente bebía. Bebía mucho. O por lo menos se emborrachaba mucho bebiendo poco. Nicky iba a la deriva. Había perdido el timón.
.Una tarde le entró taquicardia.

.-Jackie, acompáñame al médico ahí al centro de salud, por favor. Es que se me ha acelerao el pulso.
.-Bueno –le dijo Jackie por compromiso.

.El centro de salud estaba en una plaza un par de calles más abajo. Bajaron una cuesta, giraron a la derecha, bajaron unas escaleras y estaban allí. Entraron. En recepción les dijeron que fueran a la consulta del Doctor Del Toro, la número 4. En la sala de espera no había mucha gente. Quitando a ellas y a las cucarachas sólo había una anciana.
.Cuando entraron, el médico les preguntó qué le pasaba.

.-Tengo taquicardia –dijo Nicky.
.-Taquicardia, ¿no? –contestó el doctor–. Dale una cerveza y verás cómo se le quita.

.Jackie se moría de vergüenza.
.Después de eso, salieron de allí sonrojadas y volvieron a su edificio.
.Nicky, que de todos modos lo hubiera hecho, puso en práctica el consejo del doctor; pidió una cerveza en el bar de al lado. Era un antro. Prácticamente un trastero. Sin haberse terminado la cerveza, pidió un whisky. Los echaban cargados y sólo por 2,50 euros. Merecía la pena ir a un local tan lamentable. Se encendió un cigarrillo y fumó. Hablaba de vez en cuando con Pincho, el dueño del local. Pidió otro whisky. Después una ginebra. Ésta era fiada.

.-Está es la última que te pongo, Nicky –le dijo pincho.
.-No porque me la dejes fiada, porque yo sé que me la pagas, y si no me daría igual invitarte, pero es que cuando llegues a casa Rocky y Rusty no veas la que te van a liar. Y como se enteren de que te lo has tomado aquí, a mí también.
.-Bueno, vale, cómo eres, me tomo este Gin Tonic y me voy a casa.
.-Así me gusta –dijo el barman. Los dos viejos que había sentados junto a la barra en un taburete parecieron alegrarse. Los dos eran como paisaje. Eso solía pasar con la mayoría de la gente que frecuentaba el bar. La mayoría de las veces no tenían rasgos distintivos y humanizadores, eran parte del decorado, como la máquina tragaperras, la barra, la tele o los taburetes. Algo muy normal en ese tipo de bares. Y en la vida en general.

.–El relato se vuelve a centrar en Nicky–
.Terminó la ginebra y se despidió.

.-Adiós, chicos.
.-Adiós, pórtate bien –dijo Pincho.
.-Eso, sé buena –dijo uno de los dos viejos.
.-Sí, sí, tranquilos.

.Nicky salió del bar, subió la calle y se metió en una cafetería que había volviendo la esquina. Cuando entró, el camarero y un par de tipos la saludaron.

.-Ponme una copa de sol y sombra, Chechu.

.El camarero se la sirvió. Nicky se la bebió casi toda de un trago y sacó un cigarro. Lo encendió y se lo fumó mientras se bebía el anís y coñac que quedaba en la copa. Saboreándolo. Después le dio una moneda de dos euros y el camarero le devolvió 30 céntimos. Los echó en una tragaperras, torpemente. No le tocó nada. Salió del bar fumando la colilla del cigarro.

.-Hasta luego –dijo pronunciando con dificultad y dando un pequeño traspiés al salir. Los clientes del bar hicieron el amago de ir a ayudarla pero se quedaron en sus sitios degustando sus cervezas cuando vieron que no pasaba nada. Todo había sido una falsa alarma.
.-Hasta luego. Ten cuidadito, hija.
.-Sí, sí, me voy a ir tranquilita andando pa mi casa.
.-Bueno, venga, adiós, ya me voy, que Rocky me espera –Rocky era su marido. Había sido carpintero y ahora estaba jubilado prematuramente debido a una afección pulmonar. Tenía cáncer. Surco de muerte y destrucción.

.Nicky ya no podía con su cuerpo. Se dirigió hacia su domicilio. En la esquina giró y empezó a bajar la cuesta que llevaba a su casa. Pasó junto a la peña que había frente al portal donde vivía. (Ella iba allí muchas tardes para beber sin que su marido lo supiera. Entraba y le decía al de la peña que le sirviera una cerveza. Mientras se la servían, ella compraba tabaco en la máquina. Después se acercaba a la barra, cogía el largo vaso de tubo y, glub glub glub glub glub, se lo bebía de un trago. Hacía esto porque si Rocky se enteraba de que había ido a beber, los chillidos se escucharían en todo el bloque). Nicky ya no sabía lo que hacía. En vez de entrar en la casapuerta y acceder a su vivienda siguió bajando la cuesta. Unos metros más abajo se apoyó contra la pared. Se quedó allí medio aturdida, balbuceando y moviéndose un poco para los lados.
.Cuando llevaba unos minutos así, su hijo apareció andando cuesta arriba. Pasó junto a la pequeña plaza elevada que había justo antes de llegar al lugar donde estaba su madre y escupió girando la cabeza a un lado. Cuando la puso otra vez derecha vio a Nicky apoyada contra el muro.

.-¡¡MAMÁ, QUÉ HACES AQUÍ!! ¡¡Y EN ESTAS CONDICIONES!!
.-Perrrdona, perrdona, behs no sé que me ha pasado –dijo Nicky confusa
.-¡Anda, Mamá! ¡Vámonos para casa!

.Entonces Nicky empezó a andar aguantada por su hijo.

.-Rusty, por favorr, no le digass nada a tu padre de esto –dijo torpemente.
.-Vale, Mamá, pero no puedes seguir así.
.-Sí, sí, ess la última vez que lo hagoo.

.Su hijo sabía el problema que tenía su madre. Él chico acababa de cumplir 18 años. Estaba realizando trabajos en una asociación que llevaba distintos asuntos sociales. Realizaba un taller de jardinería. Gracias a eso le perdonaban tener que ingresar en un centro de menores por unos problemas que había tenido con la justicia. Puede que el muchacho hubiera pasado muchas cosas por la forma de ser de su madre, pero, a pesar de todo, la quería como lo que era, la mujer que le había parido y cuidado.
.Llegaron al portal y entraron. Cruzaron el patio de su casa y pasaron al domicilio. Allí les esperaba Rocky.

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martes, 24 de marzo de 2009

AVES NOCTURNAS/Cuervos malignos

.
SOBREVUELAN LA NOCHE

LAS VÍCTIMAS DEL

BULEVAR

Y SIEMPRE

ACECHAN ROJOS

HINCHADOS DE SANGRE

NOCTURNAS TURBAS

DE SAQUEO Y

DESESPERACIÓN

DOLIÉNDOSE

Y ATRACANDO LA NOCHE

ATRACANDO LA VIDA

MATANDO INOCENTES

CONFIADOS

Y ROBANDO A ESTÚPIDOS

HOMOSEXUALES

Y TIRÁNDOLOS A LA PLAYA

SIN CARTERA

Y AGITAN SUS ALAS

DELGADOS

Y FUERTES

Y MUSCULOSOS

TIPOS ENGOMINADOS

Y CHICAS MAQUILLADAS

MUJERES CON VESTIDOS

VAQUEROS APRETADOS

COPAS CARAS

DE WHISKYS/DESTILADOS BARATOS

Y TODOS LUCHAN,

AVES VIEJAS

DESPLUMADAS

RETAN

OTRAS JÓVENES

MUSLOS TIERNOS

ROSTROS LISOS

Y CON BRILLO

VIEJAS ALMAS

QUE DERROTAN TRAS LAS BARRAS

Y QUE LLENAN LOS

GARITOS

QUE NO LLENAN A

LAS ALMAS

Y VUELVEN AL NIDO

BORRACHOS

VOLANDO BAJO

ZIGZAGUEANDO.
...

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Era Abril, mediados de Abril. Aunque todavía hacía frío y a veces llovía, el sol ya calentaba con fuerza las mañanas y las tardes. Deslumbraba, incluso cegaba. El campo estaba verde, también amarillo. Flores Blancas.
..En el colegio San Martín, en el Barrio del Pópulo, la Señorita Mari Carmen les dijo a sus alumnos:
-A ver, mañana es el último día para traer la autorización firmada para la excursión a la granja. El que no la traiga el viernes no va a la excursión, eh.
-No os olvidéis.

..Era la clase de cuatro años.
..El día siguiente todos los niños que faltaban llevaron la autorización.
..Entre juegos, risas y carreras llegó el viernes y con él el día de la excursión. Los chicos estaban muy emocionados por ir a la granja-escuela, estaban muy excitados. Los padres los dejaron en el patio de la escuela y la Señorita Mari Carmen empezó a contarlos:

-Palmira… Juan Diego… Antonio Bernal… Antonio Crespo… Adrián Cuello de Oro… María Delgado… Ainhoa… Victoria… Aroa… Alejandro… Marta… María Martín… Yeray Pilas… Adrián Rivero… Yeray Sánchez… –así hasta llegar a 23. La Señorita Loli, la Señorita Asunción y el resto de las profesoras de las otras clases hicieron lo mismo.

..Allí estaba también Sor Cristina, una de las monjas que vivía en el colegio. Tenía unos ochenta años. Ella llevaba el tema económico y trataba con los padres. Despidió a los niños:
-Sed buenos, pasadlo bien.

..Después todos los niños fueron llevados por sus profesoras a dos autobuses que había cruzando un arquito cerca del colegio. Los niños iban todos de la mano. Ya empezaban a cantar canciones recurrentes y a coger la comida que llevaban en sus mochilas. Aitana y María Martín charlaban y reían con complicidad.
-Yo traigo un bocadillo de tortilla –dijo María Martín.
-Yo tengo un sándwich de Nocilla –le respondió su amiga.

..Justo antes de llegar al autobús, Yeray Pilas dijo de modo cantarín:
-¡Vamos pa´ la granja escuela y me voy a comer un bocata de chóped!

..Los niños de las cuatro clases que iban subieron a los dos autobuses. Arrancaron y salieron. En el que iba la clase de la Señorita Mari Carmen los niños iban entonando las típicas canciones que se cantan en las excursiones.
-¡Hemos ganao
la copa del meao
los que han perdío
se la han bebío!
–gritaban los alumnos de la Señorita Asunción porque el día anterior les habían dado el premio a la clase más limpia del colegio.

..En las filas de atrás los niños mayores empezaron a cantar letras que contenían palabrotas. La señorita Asunción les llamó la atención:
-¡Niños, no digáis esas cosas! –dijo en voz alta.

..Mientras tanto el autobús continuaba el trayecto. Llevaban aproximadamente 40 minutos de viaje cuando dos niños llamados Abraham y Mario empezaron a decir:
-¡Qué peste!
-¿Quién se ha peío? ¿Tú te has cagao?

..Juan Diego, otro chico de la clase de cuatro años, le dijo con timidez a la Srta. Mari Carmen:
-Seño, que me cagao.
-Jajajaja –rieron muchos de los niños y niñas.

..Unos tres cuartos de hora después el autobús se metió en un carril. Al final de éste había un terraplén cercado por una valla de madera. Justo en el centro tenía una entrada de unos 7 metros de ancho. El autobús se metió en el terraplén. Paró y los profesores y los niños empezaron a bajar. Eran las 10 y cuarto. En aquel lugar debían esperarles los monitores de la granja. Pero no estaban. Pasaron 10 minutos y no aparecía nadie.

-Qué raro que no estén aún aquí los chavales de la granja –dijo la Srta. Loli.
-Sí, ya deberían estar por aquí –dijo la Srta. Mari Carmen.
-Bueno, vamos a entrar en este establo que hay aquí enfrente –dijo la Señorita Asunción, y entraron en un establo muy alto que había frente a ellos.

..Nada más entrar, notaron que los animales tenían un comportamiento extraño. Emitían sonidos raros y tenían la mirada perdida. No había rastro de los encargados por ningún lado. Entonces, la Señorita Mari Carmen notó que faltaba Juan Diego.

-¿Juan Diego? –gritó.
-¿Dónde está Juan Diego? –le dijo a Adriana.
-No sé, seño.
-¿Vosotras lo habéis visto? –les preguntó a María Martín y Aitana, dos amigas-hermanas que jugaban mucho con él y que decían que eran sus novias.
-Nooo –le respondieron éstas–, ¿dónde está?
-No lo sé, lo estoy buscando.

..De pronto apareció Juan Diego.

-AAehhh –profirió la criatura.
-Menos mal que apareces, Juan Diego, hay que ver el susto que nos has dado –dijo la profesora, que no se extrañó de que emitiera esa sonido porque a pesar de tener 4 años el niño aún no hablaba muy bien.
-AAehhh –volvió a proferir el niño con voz gutural.
-Juan Diego, deja de hacer tonterías. A ver si hablamos mejor, que ya eres muy mayor –le dijo la Señorita mientras él se acercaba con ademán de darle un abrazo.

..María Martín, que ya se había dado cuenta de lo que estaba pasando, gritó:
-¡Noooo, Señoo, que es un zombi!
Pero ya era demasiado tarde.
-¡Ay, Juan Diego! ¡Me has mordido! –vociferó la Srta. Mari Carmen. E instantes después también era un zombi.

..Viendo esto, los demás niños empezaron a correr despavoridos. María Martín, Aitana y Palmira salieron corriendo de la mano mientras el zombi en que se había convertido la señorita Mari Carmen les perseguía. Aitana resbaló y cayó el suelo. El zombi-señorita se abalanzó hacia ella para morderle, pero María Martín la agarró rápidamente del brazo y el jersey y la levantó. Empezaron a correr de nuevo y lograron huir.
..Avanzaron unos metros más y, de repente, Ismael, otro niño que se había convertido en zombi, agarró a Palmira por detrás arrastrándola y mordiéndola. Instantes después se transformó también en un muerto viviente. María y Aitana no tuvieron más remedio que seguir sin ella.
Un poco más adelante encontraron a Marta escondida tras un montón de paja.

-Ven con nosotros –le dijeron.

..Corriendo las tres de la mano salieron del establo por una puerta trasera. Llegaron a un huerto y corrieron por él. Vieron a otro compañero.

-Hola, Alejandro –dijo Aitana cuando vio a su amigo.
-AAehhh –gruñó éste avanzando con los brazos extendidos hacia delante.
-¿Qué te pasa, Alejandro? ¿Ya estás de cachondeo?
-!Noooo, vámonos que es un zombi! –le dijo María a su amiga.

..Las tres volvieron a salir corriendo agarradas. Vieron que unos metros más lejos acababa el terreno de la granja y había una verja. A lo lejos se veía la carretera.

-Vamos hacia la valla. La saltamos y corremos hacia la carretera
–exclamó María.
-Sí, sí, vamos para allá –le contestó Aitana. Palmira no dijo nada.

..Cuando les faltaba poco para saltar la valla Juan Diego apareció como de la nada.

-Mira, ahí está Juan Diego, que se venga con nosotros –sugirió Palmira.
-No, no –dijo Aitana– acuérdate que es un zombi.
-Sí, sí, tenemos que irnos –dijo María.
-Qué pena, ¿y qué va a pasar con él?
-No lo sé, puede pasar cualquier cosa –le contestó María. Saltaron la valla. A Palmira le costó bastante. María le tuvo que ayudar. A bajar le ayudó también Aitana.

..Ya fuera de la granja, se fueron lo más rápido que pudieron hacia la carretera. Un coche que vio con asombro a 3 niñas solas por el arcén, paró y las recogió. Después las llevó a la ciudad.
..Las niñas volvieron a sus casas con sus familias y alertaron a las autoridades de lo que estaba pasando. Éstas fueron a la granja y solucionaron la situación. Todos se habían convertido en zombis por culpa de un virus. Los agentes les aplicaron un antídoto y los alumnos y profesores del Colegio San Martín volvieron a su estado normal. Al final, tras unos días recuperándose del susto, todo volvió a ser como antes.

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viernes, 20 de marzo de 2009

PRESENTIMIENTO

.
Esta enfermedad que no tiene freno…

este tratamiento tan duro…

esa placentera

pero muchas veces fingida compasión,

esa dulce hipocresía.

Viviendo ajenos a lo que se nos avecina

nos alejamos sin rumbo

buscando en las sombras su luz,

¿por qué no fuimos felices?

¿por qué no fracasamos juntos?,

yo tuve mucho que ver.

Cuál fue mi rumbo

sinceramente no lo sé.

Olvidé mentirte,

nunca he fingido...

No suelo estar triste

pero la alegría que muestro

suele ser una mascara,

tal vez horrible y quizás

mucho peor que cuanto me rodea.

Acabar con esto,

cansado tan joven,

terriblemente insatisfecho,

¿huyendo tan pronto?...

sencillamente sí.

Ya lo he olvidado

tras mi paso por este río,

tras escupirlo todo

sin perder nunca mi imagen.

¿Será tal vez un viaje temprano?,

¿un camino incompleto?,

algún trágico temor siempre me lo ha hecho creer.

Es mi ruina

¿o será mi fortuna?,

sea una u otra siempre la llevaré.

No abandono,

por fácil,

no doy todo por nada.

Me mantendré con mi plan

aunque todo me aterra,

¿Seguiré así?,

Sinceramente no tengo dudas,

siempre ha morado en mí

esa idea de un no muy lejano destino trágico

que me seguirá apartando del trono que ansío.
.

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SIN RUMBO

.
Una vez frente a esa inmensidad, mi rumbo ya no era dirigido por mí: dejé mi destino más inmediato en manos de la suerte. Con algo dentro y fuera de mí que no me respondía como normalmente, y mucho menos de una manera convencional, andé* cerca del empinado camino de cemento y del abismo de arena y agua ante el que me postraba. Pasé ese tiempo con la única compañía de un libro que narraba la vitalidad de un viejo moribundo e indomable que vivía ya con la única ilusión de contemplar un poco más su pequeña huella tangible en este mundo
..... ....... ........... y la de que su enemigo mortal lo dejara antes que él.
Miradas acechando, yo en un recoveco y apoyado frente a un muro, salpicando mi rostro agua y arena. Era una mañana fría y ventosa en la que incluso cayó agua del cielo. En esa mañana, el corazón y la cabeza dolían por causas que se ignoraban o querían ser ignoradas, algo común en la gente, que prefiere vivir en la inconsciencia antes que conocer a fondo sus problemas. O simplemente sus realidades.


El lugar estaba desierto y todo el que me vio, tanto cuando andaba desconcertado como cuando estaba sentado, fijó su mirada en mí e hizo, al menos en su interior, un juicio, seguro desafortunado, sobre mí. Éste no se correspondería con la realidad, pero eso era algo que no importaba, la realidad nunca ha existido –y si lo ha hecho, hace o hará no tiene ni tendrá la menor importancia o influencia– ni existirá. La gente no la conoce, la ignora. Es increíble hasta que punto las acciones no son buenas ni malas, importa únicamente quien las realiza y quien o quienes las juzgan. Lo mismo juzgado por unas personas en solitario y después juzgado por esas mismas pero juntas, cambia radicalmente aunque todas pensaran lo mismo por separado. Y lo mismo pasa si cambia la persona que realiza la acción. Una acción puede estar bien vista hecha por una estrella del rock pero mal vista si la realiza un vagabundo. Puede ser que este haya sido un ejemplo desafortunado y absurdo pero es lo que hay. La realidad no importa, no vale nada, sólo cuentan las apariencias, la fama, la gente es hipócrita y lo último que ve es la realidad. Por lo tanto, yo, siendo consciente de cual es la realidad –la tendré en cuenta–, viviré en la ficción. Eso sí, daré la imagen que quiera que tengan de mí aunque no se corresponda conmigo, viviré siendo partícipe de la hipocresía social. Como anticipé, mi comportamiento será totalmente premeditado, aunque tenga momentos de improvisación y actitudes de riesgo –sin riesgo y espontaneidad tampoco la vida es demasiado interesante–. Pero a grandes rasgos, seguiré en mi tónica ascendente y mis proyectos, que contra pronóstico de los más incrédulos, e incluso de los no tan incrédulos, llegarán a tomar la importancia que necesitan para ser relevantes y empezar a engordar sin unos límites claros.

Tras ser sobrevolado durante una cantidad de tiempo considerable por ese humo denso y simbólico de las flores del bien, pensé que había llegado el momento de iniciar el retorno. Sin demorarme más, volví como si fuera necesario, aunque sabía que la independencia que había conseguido me liberaba de esa necesariedad. Pero no sabía si era bueno o malo, lo seguro es que era mejor que todo siguiera como estaba.

Llegué a mi casa y debido al sopor y al sueño que sentía me quité la ropa y me dormí. Cuando desperté tenía la impresión de que hubiera pasado una eternidad, y aunque no hubiera pasado tanto tiempo, sí es verdad que había dormido un largo rato. El cielo estaba oscuro y en él se divisaban ya infinidad de astros. El cielo estaba despejado y tremendamente negro, la luna era más redonda y brillante que nunca. Mi cuerpo y mi mente experimentaban una extraña sensación de calma y posesión ajena. Ésta me colocaba al borde del abismo: se podían desatar mis impulsos más irreverentes y antisociales y otros que ni siquiera conocía.

Con este extraño estado de excitación y ese sentimiento de incursión de un ente ajeno en mí, sentía que necesitaba ver a gente. Por eso, decidí ir al lugar donde celebrábamos nuestras reuniones.




*No me gusta poner anduve.

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jueves, 19 de marzo de 2009

_____VIDAS PERDIDAS_____

.....“El amor no puede Salvarte de tu destino”
. ...... .(Cita de Jim Morrison a mi manera)

LA PRIMERA PUERTA CONDUCE A LA SALIDA.

EL AMBIENTE SÓRDIDO ESTÁ AL FONDO DEL CALLEJÓN.

EL SEXO NOS TERMINARÁ VENCIENDO,

LAS DROGAS NOS TERMINARÁN MATANDO,

BORRACHOS, MORIREMOS AL AMANECER.

MUCHOS MORIREMOS JÓVENES,

ALGUNOS LO HAN HECHO YA.
.

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SOBRE EL MAR

.
-Te voy a contar una historia. ¿Tú sabes que hay gente que va a una plaza redonda y grande con el suelo de arena y hay un toro que corre por allí?
-No, no.
-Pues mira, cogen y le clavan unas varillas de hierro en el lomo. Y después, le clavan en la nuca, aquí por el cuello, una espada y lo matan. Y la gente que está allí aplaude. ¿Qué te parece?
-Eso es horrible -dijo la niña con vocecilla compungida y ojos de miedo, muy abiertos, como asustada-. ¿Y quién va a ver eso?
-El Pelahigos va con todos sus amigos. Con los que bebe whisky y juega a las cartas.
-¿Y también va La Bruja del 3º con ellos?
-Sí, sí, supongo.
-Todos esos son muy malos, por eso no tengo que subir las escaleras para arriba, ¿A qué sí?
-Claro.

...La niña escuchó una historia sobre gnomos y después se quedó dormida.
...Al día siguiente, cuando despertaron, fueron a la playa. Hacía muy buen día. Estaba soleado pero no hacía demasiado calor, y tampoco hacía viento. La arena era clara, el agua y cielo muy azules. El horizonte estaba muy luminoso. La niña jugaba con la arena y el mar. Ella y su amigo corrían por la orilla. Se metían en el Agua con su padre y su abuela y se ahogaban y se tiraban Agua el uno al otro. Lloraban y reían.
...La marea bajó y avanzaron hacia dentro buscando cangrejos, camarones, pececillos o alguna estrella de mar. La vida animal era escasa ya en la zona. Les fue difícil encontrar algo. Apenas cogieron un par de cangrejos minúsculos, aunque un niño algo mayor les enseñó un cubo con camarones y cangrejos.
...Recorrieron un pasillo de rocas, y cuando llegaron al final volvieron al lugar de donde habían salido. El embarcadero era ahora rocas y fango. Había poca agua y las barcas ahora flotaban a lo lejos. El atardecer caía y el cielo se tornaba rojo. El castillo que había al lado se llenaba de personas mayores que miraban al horizonte.
...Volvieron a la parte de la playa donde estaba la familia. Se tendieron en la arena junto al bar y empezaron a hacer figuras con ella. Hicieron unos castillos horrorosos y fueron a comprar unos helados y globos.
...Jugando y riendo el tiempo iba pasando. Se bañaron con Agua dulce para quitarse la sal mientras aprovechaban los últimos rayos de sol. Después se fueron a casa porque la niña tenía que cenar y dormir.
...La niña cenó, y como había estado todo el día jugando pronto se fue a la cama. Su padre le contó una historia:

-María, a mí de chico los mayores me decían que había que ser bueno.
-¿Y tú eras bueno?
-Sí, un poco travieso pero bueno… el caso es que hay gente que dice que si te comes un trocito de pan muy fino y le dices a un hombre disfrazado lo que has hecho irás al cielo. Tu espíritu se elevará para ir a un mundo mejor que hay arriba.
-Pero si yo no soy un espíritu, ¿Qué es un espíritu?
-El espíritu es… hmm…, es difícil de explicar. Cuando seas más mayor lo entenderás.
-¿Y dónde dicen todas esas cosas, Papá?
-En un libro de historias antiguas y fantásticas.
-¿Y qué más dice? -preguntó la niña con su fina y suave voz.
-Pues cuenta la historia de un hombre que se lo tragó una ballena, la de otros que se salvaron de una inundación con sus animales en un barco…
-¿Y qué mas?
-Muchas cosas…

...La niña se durmió. Su padre le colocó bien la cabecita en la almohada y salió del cuarto. Después se aseó, perfumó y peinó. Se puso sus ropajes y fue hacia la vieja plaza que albergaba a la juventud de la ciudad cuando llegaba la oscuridad.
...En medio de la noche se encontró con todos sus aliados. Otras fuerzas -enemigas y neutrales- también cabalgaron junto a él. Con los que combatían juntos en su causa fabricó las pociones con que embrujaría a los demás. También los brebajes con los que alcanzaría un estado óptimo. Después hicieron una hoguera con las ramas y flores que consiguieron. El humo esparcido por el lugar sirvió para crear un ambiente que provocó una agradable somnolencia entre los miembros de los grupos cercanos.
...Las fuerzas del bien y del mal andaban cerca. Había que estar atento a sus intenciones; ésta era la única manera de poder repeler sus ataques.
...Se acercaron a las murallas junto al mar en las que habían fallecido tantos de los suyos. Las olas golpeaban contra las rocas y el viento silbaba fuerte en sus oídos. Volaban.
...Se internaron de nuevo por los estrechos pasadizos que les protegían del frío y la lluvia cuando era necesario. También albergaban a las fuerzas aliadas, que con sus largas melenas, mantos y pinchos desfilaban por las calles. Danzaron describiendo extrañas trayectorias que nunca volverían a repetir.
...Cada vez quedaba menos para que llegara la alborada.
...Sobre los adoquines sus pies parecían flotar. Cruzaron la fortaleza de una punta a otra. Huyeron de las aglomeraciones de malvados seres, envilecidos por la lujuria, la delincuencia y otros vicios. Pasaron junto a arcos ciegos y junto a bóvedas que salían hacia el mar. Una vez frente a la costa los gigantescos árboles les dieron cobijo. Finalmente tuvieron que huir.
...Se refugiaron bajo el techo de un castillo junto al mar. Se tumbaron en la arena. Descansaron plácidamente, y pocos momentos después, los primeros rayos de sol brillaron Sobre el Mar.



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miércoles, 18 de marzo de 2009

MEDIODÍA EN EL BARRIO DEL PÓPULO

.
Era un barrio soleado.

Sólo sé que los días en que fui,

quizás por el momento,

la gente estaba alegre.


Veía calles estrechas y los niños

jubilosos. El sitio

a mediodía era luminoso.


Bares de artistas, gente

que ya había vivido

y tenían el rastro triste que da

la muerte.


En sitios así había

Perdido yo vida y salud

Y había aprendido que

Droga, dinero y sexo

Eran allí el pan de cada día.


Pero yo no iba mucho a los bares.

Solía quedarme en la calle hablando con Ángel,

un joven con melena que abrazaba

con fuerza a sus amigos.


Íbamos con punkis y con los hippies,

ya de día en la Plaza

del Mentidero borrachos gritamos:

libertad.


Eso era cuando tenía 19 años.
.



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miércoles, 11 de marzo de 2009

EL NIÑO DE LA CARRACA











En un pueblo de montaña, en la ladera de un valle, transcurrió hace varias décadas una historia que aún cuentan los ancianos del lugar. Todo empezó en un patio de vecinos.
.,Era un día de primavera. El centro del patio estaba al descubierto y daba algo el sol. Lo rodeaban unos pasillos techados. Arcos con columnas sostenían los techos de tejas. Eran las 4 de la tarde, una tarde de verano. Bajo los techos, 4 o 5 mujeres jugaban al bingo. A unos metros, 5 o 6 hombres bebían vino en una mesa. Reían y hablaban. Apuraban sus vasos y volvían a rellenarlos con el líquido morado que llenaba una botella de vidrio verde. Un niño moreno peinado impecablemente con la raya al lado daba vueltas por el patio. Llevaba en su mano izquierda una carraca. La giraba sin parar.

. -Crjjjj, crajjjjj, carrrrr, crrrjjjj....

. Paraba unos instantes. Después seguía.


. -Crjjjj, crajjjjj, carrrrr, crrrjjjj….

. -¡Niño, calla ya! –chilló un hombre de unos 55 años largos con una gorra de marino. Tenía el pelo gris y la cara cuarteada.
. -¡Hay que ver qué pesadito es este niño, a ver si se calla ya! –dijo una mujer joven que jugaba al bingo.

. -¡Sí, estate quieto ya, niño! –dijo una mujer que hacía calceta junto a la ventana de su casa. Era mayor. Llevaba un vestido negro y tenía el pelo recogido en una pequeña cola gris oscuro.
. -El zagal este me está volviendo loco –dijo un tipo con el marcado acento de la serranía.
. El niño seguía.
. -Crjjjj, crajjjjj, carrrrr, crrrjjjj….

. Paró y miró a sus vecinos. Alzó la cabeza y su gesto no expresaba nada. Después siguió girando la carraca.

. -Crjjjj, crajjjjj, carrrrr, crrrjjjj….

. Paró unos segundos. Volvió a andar dándole vueltas a su instrumento.

. -Crjjjj, crajjjjj, carrrrr, crrrjjjj….

. Eran las 5 de la tarde. El niño seguía en ese plan.
. Los minutos fueron pasando, poco a poco. Finalmente llegó la hora de merendar.
. Todos los vecinos del patio estaban ya muy cansados del ruido que hacía el niño. Algunos de los hombres ya estaban bastante borrachos. Dos de las mujeres también estaban empezando a notar ya el efecto de las dos copas de anís que se habían metido en el cuerpo.

. -Crjjjj, crajjjjj, carrrrr, crrrjjjj….
. -Yo estoy hasta los huevos de este niño –dijo el tipo de la gorra–. Si sus padres no se lo llevan nosotros tendremos que hacer algo.
. -¡Niño, callateeeeeeee! –gritó un hombre grande de cuarenta y tantos años. Era alto y con la cabeza cuadrada. Tenía el pelo marrón claro. Del color del chocolate con leche.
. -Crjjjj, crajjjjj, carrrrr, crrrjjjj….

. El chico seguía parando unos segundos pero no tardaba en reanudar sus carreras girando la carraca como un loco.

. -Crjjjj, crajjjjj, carrrrr, crrrjjjj….
. -Cómo me duele la cabeza –dijo una mujer morena. Era muy lozana y tenía un pañuelo blanco en el pelo.
. -Ya está –dijo otra de las mujeres–, le daremos unos pastelitos y una valeriana y así se quedará más tranquilo.
. -Bueno, por si acaso ponle también un poquito de estos tranquilizantes en los pasteles. No son muy fuertes, pero para un niño valdrán. Seguro que así se pone a descansar y nos deja tranquilos un rato –dijo la mujer morena.

. Metieron los pasteles en una habitación junto al patio. Eran siete u ocho. Los pusieron en una mesa con una sillita al lado. También le pusieron un vasito de leche y una taza con una infusión de valeriana. Le pusieron mucho azúcar. Llamaron al niño.

. -¡Chiquillo, ven aquí al cuarto a tomarte unos pastelitos! ¡Que es la hora de merendar! ¡Tómate dos o tres, aquí tienes leche! ¡Y bébete esta tacita de infusión, que está muy buena! –le dijeron las mujeres.
. -¡Eso, niño, y dejas un ratito tranquilo el cacharro! –le dijo el hombre grande.
. El chico se metió en el cuarto. Dejó la carraca en la mesa y se sentó. Cogió un pastel y los adultos se fueron para el patio. Siguieron cada uno en lo suyo.
. Al rato, el tipo grande dijo:

. -Qué tranquilo se está sin el niño, eh.
. -Sí, sí, se habrá comido los pasteles y se habrá quedado allí sentado o se habrá ido a su casa –dijo la lozana morena.
. -Bueno, voy a recoger las cosas del cuarto –dijo la mujer mayor.

. Entró en el cuarto.

¡¡¡¡¡¡AAAAHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!! –se escuchó.

. Los demás corrieron hacia la habitación y vieron al niño tendido en el suelo. La vieja estaba con los ojos medio cerrados y la mano en la cara. Estaba apoyada en la pared y parecía que se iba a desmayar.

. -¡Anda, se ha comido todos los pasteles! –dijo la lozana morena.
. -Qué niño más glotón –dijo de forma insensible el tipo grande de pelo marrón.
. -Voy a tomarle el pulso –dijo el hombre de pelo gris y cara cuarteada. Se agachó y le cogió la muñeca.
. -No respira –dijo poco después.
. -¡¡¿Qué hemos hecho?!! –gritó asustada la mujer lozana–. ¡¡Quién nos iba a decir a nosotros que el niño se iba a comer todos los pasteles!!
. -Bueno, habrá que avisar a su familia y a las autoridades. Pero que nadie mencione nada de esto nunca, ¿escucháis? –dijo con frialdad el tipo grande.

. Con esto se refería al envenenamiento accidental del chico. Los otros lo sabían.
. Todos le miraron asintiendo cabizbajos.
. Días después fue el entierro. En el cementerio del pueblo había un gran luto. Al fondo, algunos vecinos cuchicheaban. Los implicados en la muerte se dirigían miradas que lo decían todo, que lo callaban todo. Sólo la joven lozana parecía algo más nerviosa.
. El sepelio terminó y pasaron los días.
. La vida ya no volvió a ser igual para los verdugos del Niño de la Carraca. La mujer mayor no logró reponerse del desmayo. La impresión que le produjo ver al crío sin sentido le provocó una crisis de la que no se recuperó.
. El patio donde anteriormente había vivido y jugado el niño se fue quedando vacío poco a poco. Los implicados en la muerte del niño nunca dejaron de escucharlo. Todos tuvieron mala estrella desde ese momento.
. Un día que el tipo grande de pelo marrón conducía su tractor por las afueras del pueblo escuchó algo a su espalda. Al principio era un murmullo, pero se fue convirtiendo en una voz de niño fuerte e insistente acompañada del sonido de una carraca. Se giró hacia atrás para ver y milésimas de segundo después estaba cayendo barranco abajo a causa del despiste. No sobrevivió a aquello. Tampoco nadie le echaría de menos. Era un mal tipo.
. El otro hombre, el del pelo gris, abandonó el pueblo porque no podía vivir tranquilo, le atormentaba el recuerdo del niño. Escuchaba el sonido de la carraca día y noche y no podía dormir. Terminó vagando por las calles de una ciudad lejana. Convertido en un mendigo.
. La lozana morena siguió viviendo en el patio unos meses. Escuchaba a todas horas el sonido de la carraca, no se lo podía quitar de encima. Tras un tiempo en esta situación terminó enloqueciendo, no pudo aguantar más y la llevaron a un manicomio. Mientras se la llevaban oía: «Crjjjj, crajjjjj, carrrrr, crrrjjjj….»
.
. -¡¡Nooooooooo!! –gritó con la camisa de fuerza ya puesta y agarrada por dos loqueros.
.
. Hoy en día, el patio donde ocurrió aquella tragedia está abandonado. En el pueblo se dice que todavía se escucha una carraca sonando en las noches de invierno.




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martes, 10 de marzo de 2009

DEBES HUIR

DEBES HUIR
TU MEJOR AMIGO VOMITA SANGRE,

LOS COCHES INTENTAN ATROPELLARTE,

ESPELUZNANTES NOTICIAS LLEGAN.

UNA INUSUAL FLUIDEZ EN SU BOCA,

UNA INUSUAL BORRACHERA EN LA PLAZA,

UNA INUSUAL VISITA A LA PLAYA,

UNA NUEVA POESÍA CONTEMPORÁNEA.

UNA NUEVA POETISA NOS ACOMPAÑA

MIENTRAS TE HIERVE LA SANGRE,

QUEDA MÁS DE UNA DÉCADA

QUEMÁNDOTE EN LA LLUVIA

Y MOJÁNDOTE EN EL FUEGO,

SI TIENES MIEDO DEBES HUIR.

LA LIBERTAD LLEGÓ AL MÁXIMO...

Y YA HA PASADO,

ANTES SALISTE HASTA CON FIEBRE.

LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL ESTÁ EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA,

HEMOS TOCADO FONDO.



LUNES 23 DE ABRIL DE 2007




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MI CORAZÓN ESTÁ CON RESACA DE VODKA, RON, GINEBRA Y WHISKY









Corría el año 2009, era viernes, un viernes cualquiera de febrero. Esa madrugada se jugaba la final del mundial de selecciones absolutas de fútbol. El partido se jugaba en México a las 7 PM, por eso aquí empezaba a las 2 AM. –¿Un tercer mundial de fútbol en México en un año no bisiesto y en febrero?, se preguntarán. Sí, es mi relato y pongo lo que me da la gana–. Un grupo de jóvenes que no se conocían entre sí se reunieron en casa de una amiga común para ver la final por televisión. Jugaba la selección anfitriona contra la del país de los jóvenes. Era una pequeña ciudad costera de poco más de 100.000 habitantes. –¿Pequeña con más de 100.000 habitantes? Sí, la gente estaba muy apelotonada–. Había gente de todas partes del país. –¿Que dónde, si en la casa o en la ciudad? En los dos sitios. Bueno, no desvarío más, continuo con la historia–. Los muchachos bebían whisky barato, ron malo, vino, cerveza, fumaban porros y quería consumir cocaína. Algunos iban colocados con tranquilizantes. Había 15 personas. 7 eran hombres y 8 mujeres. A la mayoría no los presentaron entre sí, pero poco a poco se fueron conociendo. Una de las dueñas de la casa les habló a unos de otros y a otros de unos, y algunos le preguntaron cosas sobre otros. La media de edad en la casa era de 24 años. El más pequeño tenía 19 y el mayor tenía 31.
. Cuando llevaban un rato bebiendo estaban todos más animados y hablaban con los que antes eran unos extraños. Unos decían que eran poetas o rockeros, otros músicos o periodistas, gimnastas, estudiantes, ferreteros o trabajadores del sector servicios. Otros ni siquiera hablaban.
. Vieron el partido sentados en un sillón, en el sofá, en sillas, en el suelo, de pie... Fue muy emocionante, quedó tres a tres. Dos goles en la prórroga. Un gol de cada equipo. Todo se decidió con la tanda de penaltis. Ganó la selección mejicana.
. La gente que estaba en la casa no se puso muy contenta, pero siguieron divirtiéndose en la algarabía general en que se había convertido la reunión; tíos tocando la guitarra y cantando por los suelos, chavales que jugaban a videojuegos de fútbol, gente que escuchaba en la tele música a todo volumen, tipos que pedían dinero a los demás y entraban y salían de la casa en busca de coca…
. La vecina de arriba no tardó en llamar a la puerta para quejarse del volumen de la música. –Normal, estaban viendo un concierto en la “MTV” y lo tenían a tal volumen que parecía que lo estaban escuchando desde las primeras filas–.
. Más tarde, uno de los tipos que querían coca se fue a dormir a su solitario hogar en el centro de la ciudad.
. El otro tipo que más interés tenía en conseguir droga se quedó dormido en el sofá. Es un misterio cómo pudo hacerlo en medio de aquel alboroto. Pero lo hizo, cayo redondo.
. También se fue uno de los tipos que cantaba y tocaba la guitarra por el suelo. Tenía que trabajar muy pronto esa mañana. Era muy chico y canijo. Y extraño. Estaba teñido de rubio. Casi albino.
. Aún quedaban 12 personas despiertas. Todos se encontraban en el salón de la casa. Entonces, ocurrió una cosa. Un periodista, un músico popular, estaba andando por el cuarto y fue empujado por otro de los jóvenes. Éste, que estaba muy borracho, perdió el equilibrio y cayó de culo contra una mesa de madera con un cristal en la parte superior y otro en la inferior. El cristal de arriba se rompió y el joven periodista traspasó la parte superior de la mesa y quedó atrapado en ella cubierto de cristales.

. -¡Joder, la mesa! –dijo la dueña de la casa de más edad. La otra se llevó las manos a la cabeza.
. -Bueno, lo más importante ahora es ver cómo está este tío –dijo uno de los hombres que había en la fiesta y al que había conocido unos minutos antes.
.
. Le ayudaron a salir de dentro de la mesa.

. -A ver, enséñame el culo para ver que no tienes ningún corte –le dijo el mismo hombre.
. -Mira –le respondió el accidentado bajándose el pantalón y enseñando su peludo culo ante la mirada de todos los que estaban en la habitación. Después se lo subió rápidamente. Parecía no tener nada, o por lo menos nada grave, y eso tranquilizó a algunos. A otros les importó una mierda. Otros aún se estaban cagando en su puta madre por haberse cargado el cristal. La única pareja que había se besó. Mientras se besaban el chico le eructó en la boca a su novia. Después se tiró un peo y rió.
. -Jeje, se me ha escapado –dijo.
. -Qué cerdo eres, tío –le dijo su novia.

. Después la noche siguió. Algunos ya estaban jodidos por la ruptura del cristal y no tenían ganas de nada, otros estaban jodidos por la vida y otros por sus parejas. De todos modos quedaba algo de acción.
. Tres chicas catalanas y una gallega se fueron a dormir a un coche. Un chico catalán fue con ellas. Se despidieron y se marcharon.
. De la gente que quedaba alguna se fue, otra se acostó en las camas.
. El tipo que partió la mesa con su culo fue expulsado de la casa. La dueña de la casa con menos edad, que era la que lo había invitado, le dijo que se fuera por petición de su hermana mayor. Ésta había escuchado al joven periodista rondando solo por la casa y le había dicho que no estaba demasiado tranquila con un desconocido borracho rondando por ahí. No hubo malos rollos. Cuando se lo pidieron, se marchó amablemente.
. En el salón ya sólo quedaban las dos hermanas de la casa, el tipo que aún aguantaba con ganas de juerga y el que se había quedado dormido en el sofá.

. -No nos vamos a tomar nada más? –preguntó el tipo.
. -Bueno, voy a traer una botella de Lambrusco que hay en el congelador muy fresquita –dijo la hermana menor.
. -Muy buena idea –dijo el tipo con ganas de juerga.

. La chica con ganas de juerga fue a por la botella. El tipo le acompañó. El tipo ya le había besado esa noche. Todo había sido justo después de que el partemesas le cogiera el culo. Ella cogió la botella y la descorchó. El cogió tres vasos. Volvieron al salón. El tipo sirvió la botella de lambrusco entera en los tres vasos. Empezaron a beber. El hombre se fue hacia la tele y la encendió. Puso un programa de música clásica que echaban avanzada la madrugada. Eran casi las 6. Intentó bailar con la hermana mayor un poco pero ella no tenía muchas ganas y se acostó pronto. Él, una vez terminado su vino, cogió el de ella. Después él y la hermana pequeña empezaron a besarse apasionadamente. Él la agarró elevándola por los aires y apoyándola contra la pared mientras ella le rodeaba el cuello con sus brazos. Su hermana, que estaba en el baño, pasó por el pasillo y se metió en un cuarto. Segundos después, los dos entraron en el cuarto de ella y... CENSORED.
. Pasadas unas horas la chica se fue a dormir con su hermana a la cama de matrimonio que había sido de sus padres. Ya era de día. El hombre también se durmió.

. TINNN TIN TINTINTINTIN TIN TINNN TIN TINTINTINTIN TII –sonó el teléfono móvil. El tipo lo cogió:

. -¡¿QUÉ CARAJO QUIERES?! –dijo visiblemente cabreado con voz ronca y desgarrada. Mucho Tabaco, Mucho Alcohol. A nadie le sienta bien que le despierten después de haber dormido dos o tres horas en esas condiciones.
. -Aaeeeeeerfregfgf –dijo tras escuchar la respuesta y colgó.

. Eran las 12 de la mañana. Cogió el vaso de lambrusco que había quedado en el cuarto y se lo bebió de un par de tragos. Después escuchó como vomitaban en el baño. Parecía una mujer. Miró a su izquierda. Había una ventana. Vio que bajo ésta, en una mesa de conglomerado, había un paquete de “Chesterfield”. Sacó un cigarrillo y lo encendió. Se lo fumó frente al cristal mirando al mar. Se metió en la cama y se quedó dormido.

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FINAL

.
Cuando sopla fuerte el viento

sabemos que algo terminará cayendo.

Cuando el cielo amenaza tormenta

y todo a su alrededor hiede

una noticia trágica llegará inminente.

Hubo un momento,

quizás ninguno,

en el que no lo quise saber

para esquivar el muro.

Después de un tiempo

mis botas se convirtieron,

ya son terribles armas

cuya munición con dolor se recarga,

tres o cuatro son engañados

aunque sepan que son esclavos.

Cuando un dolor es ajeno

duele sólo a quien lo quiere,

así que lo hice todo ajeno

y sin ocultarme... nada duele.

Hubo un instante,

quizás fueron muchos,

en que quise huir a la oscuridad

y ya siempre cerca.


Mis huesos se clavan

en la tela que llevan.

Esto se acaba.

Cuando sopla fuerte el viento

sabemos que algo terminará cayendo.
.

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viernes, 6 de marzo de 2009

EMBORRACHARSE, ESCRIBIR…









Llega un momento en el que te das cuenta de los buenos amigos que son malas compañías. Como aquel joven Matt Dillon que hacía de Rusty James, el hermano de “El Chico de la Moto”. Él inspiró a mi inolvidable y conmovedor “Chico de la Navaja”, los mismos vaivenes en su vida, el mismo camino a la deriva, sólo de ella. No podía seguir así mucho tiempo, cada vez todo me dolía más, no sería joven mucho tiempo si continuaba con esos malditos hábitos. De todos modos, creo que con 24 años y con los 25 a la vuelta de la esquina, ya era difícil que la vida dejara de ser como había sido hasta ahora. Por muchos rapapolvos que me dieran y por mucho que hirieran mi orgullo, mi vida al borde de la madrugada con papel y lápiz y una guitarra al lado no creo que acabara.
...Siempre había querido ser como John Lennon y sus dos o tres jóvenes aliados; haciendo ruido con lo que encontrara por ahí y formando una banda de músicos inexpertos. Lo malo es que mis músicos nunca tendrían el talento de McCartney y Harrison y yo ya tengo bastante edad como para andar por ahí con estas cosas. Alguna gente me ha dicho que el Rock´n Roll me mantendrá joven, pero… yo no creo que vaya a ser así, es más, creo que chillar y tocar la guitarra me están jodiendo la garganta y el esqueleto. Aunque también lo están haciendo otras cosas, jeje. Por otro lado, es triste y duro el saber que, a pesar de la ilusión y ganas que le pongo, no voy a llegar a nada por ciertas carencias y por la gran timidez que me embarga a la hora de mostrar mi música. Pero me da igual, todo se me olvidará mientras me bebo una copa de whisky al filo del amanecer, aunque llore no me acordaré.

. .Cogí un bolígrafo. Dí un trago a mi copa y cogí el cigarrillo que había puesto en el cenicero. Fortuna. Rubio americano. Español. Puse un folio ante mí y empecé a escribir:

"Hola, me llamo Juan Luis y a continuación voy a relataros la historia de mi vida. Aunque aviso desde un principio que puede haber detalles y hechos que hayan sido algo cambiados al pasar por los filtros de mi imaginación y mi memoria, pero al fin y al cabo una historia es más como se recuerda que como realmente fue.
.La primera imagen que creo que quedó grabada en mi memoria después de llegar a este mundo es la de un mediodía soleado en el que estaba en una especie de carpa de circo. No sé por qué pero la recuerdo con un estilo británico. En ella estoy yo con unos dos o tres años acompañado por mi abuelo Eduardo. La carpa era bastante grande pero no demasiado alta, tenía rayas blancas y rojas por la superficie. Mi abuelo y yo comíamos gambas. Supongo que el pelaría las mías -si es que yo las comía-, algo normal siendo yo un niño de dos años. Y Más todavía teniendo en cuenta que hasta casi los 20 años yo no comía gambas si mi madre no me las pelaba. Después puede que los mayores tomaran café. Creo que había más gente. Todo estaba muy animado y había juegos y bulliciosas conversaciones, aunque tampoco podría precisar nada con exactitud.
.El caso es que he preguntado a mis familiares y esta escena nunca existió en la vida real. Teniendo en cuenta la forma en que este recuerdo está grabado en mi mente no me extraña, ya que tiene muchas similitudes con otros recuerdos oníricos que tengo, por lo que he llegado a la conclusión de que este primer recuerdo podría no ser otra cosa que un sueño. Eso sí, este primer sueño no dejaría de tener un cierto sentido por varias razones: en primer lugar porque mi abuelo Eduardo me hizo sentir con su sabiduría, sus historietas, sus regalos y sus batallitas algunas de las cosas más bonitas y emocionantes que recuerdo de mi infancia. Además, fue una persona que me dio mucho cariño, pero sin llegar tampoco a dejarme hacer siempre lo que yo quería. Algo que para los niños puede llegar a ser tan contraproducente como lo contrario.
.(((((Acabo de soltar dos lágrimas recordando a mi abuelo)))))
Por otro lado, él tenía un negocio en el muelle pesquero y le solían llevar gambas, o sea que eso también tenía cierto sentido. Y con respecto a la carpa de circo, aunque tampoco lo había pensado hasta este mismo momento, puede que indique la prosperidad que yo veía en mi abuelo. Tanto él como mi abuela, sin ser millonarios, eran de familias más bien pudientes. Mi abuelo concretamente, era un médico con conciencia de tener un cierto “status”, algo que supongo también me ha traspasado a mí a través de mi madre. La familia de mi abuela tenía una gran finca en Cienfuegos. Ella nació allí, pero tuvo que volver a España cuando Fidel Castro tomó el poder y expropiaron todas las tierras.
.Del resto de los primeros años de mi vida -a partir más o menos de los tres años- recuerdo bastante. Por lo menos si lo comparo con lo que aún guardan en la memoria gente con la que he hablado.
.También tengo un vago recuerdo sobre cómo con poco más de dos años recogía cochinillas junto a mi madre para meterlas en un gran bote de cristal de mayonesa. La verdad es que casi todo de lo que me acuerdo de mi primera infancia es bastante agradable, exceptuando algunas tortas de mi padre, las cuales llegarían un poco más tarde.
.Mi memoria también ha guardado de esos primerísimos años algunos lejanos e imprecisos recuerdos en una localidad norteña. En ella vi nevar e hice un muñeco de nieve. Por lo demás, esos años de mi primera infancia transcurrieron entre felicidad y juegos. Y aunque no lo recuerdo, supongo que también entre algo de orden y disciplina, algo que mi padre, por aquellos tiempos Capitán de la marina española, se encargaría de imponer. En cuanto a los juegos, si bien también jugaba a ratos con mis primos y muchas veces con mi hermano, la mayoría de ellos los llevé a cabo con mi magnífico e inolvidable amigo Juan José Cernadas Braza, con el que por cosas de la vida poco a poco fui perdiendo el contacto".

Solté el bolígrafo y me fui hacia el váter. Levanté la tapa y me senté. Cagué y tiré de la cisterna.
Los zurullos se fueron por las cañerías
........................................................ .como se habían ido esos años.

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jueves, 5 de marzo de 2009

PIANO-BAR

.
Hablando como un maníaco

sufriendo ataques cardíacos

voy cortando las melenas

como brazos con gangrena


Sumando unos a unos

sintiendo ataques gatunos

te veo desde el tercero

ya dentro del agujero


Y no encuentro la manera

de que comerme una pera

no me produzca sordera,

!Ay!, la vieja no se entera


Pensando en velocidad

soñando con la ciudad

sintiendo los decibelios

visitando al Tío Rogelio


TRAGEDIAS GRECOLATINAS/TRÁGICAS CHOCOLATINAS

EN MORADAS VESPERTINAS,

qué bonito es el gazpacho

que hace aquel mamarracho.


En la tienda de instrumentos

Don Johny bebe tormentos

y el que afina dedos lentos

bromea en los aposentos


Sólo veo a nuestra izquierda

que la pata de una cerda

ya no es esa mariposa

con ferraris testarrosa.


HACIÉNDOME UN ESGUINCE

RETIRÁNDOME A LOS QUINCE,

VIENDO LA TELE

HABLANDO CON PELELES.
.

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miércoles, 4 de marzo de 2009

COMO CACAHUETES CUANDO NO HAY PISTACHOS






.
Era otra sucia noche de carnaval. Los abuelos cenaban en sus casas, los congrios acechaban en sus pozas y los chavales meaban en las calles. Johny había decidido que saldría esa noche. Su cuerpo le pedía tabaco y alcohol y tenía ganas de dar una vuelta por ahí. Además, sus amigos llevaban toda la semana diciéndole que tenían que dar una vuelta antes de que acabaran las fiestas. Dicho y hecho.
Johny se duchó un poco el cuerpo, salió y se vistió. Cogió una cerveza. Se hizo un bocadillo de lomo de melva zombi y se lo tomó con la birra. Terminó el bocadillo y quedaba aún la mitad del vaso. Se lo bebió de un trago y fue a la cocina. Se sirvió una copa de coñac y se la metió de un trago. Cogió una botella de moscatel de Chiclana. A su padre le habían dado una caja. Fue a su cuarto y cogió su cartera. Tenía dos billetes de 5 euros tirados por el cuarto, pero sólo encontró uno. «Bueno, de todos modos el otro me lo había encontrado tirado en la calle» –pensó. También cogió un paquete de Pall Mall que tenía en un cajón. Vio un preservativo en el cajón y lo guardó en el bolsillo del chaquetón. Aunque era absurdo, seguro que no lo iba a usar. No le gustaba aparearse con desconocidos y no le gustaba usar condones. Fue a calzarse. Al coger los zapatos encontró en el zapatero un paquete de Chester con dos cigarros. Este paquete estaba en mejor estado. Metió ahí todos los cigarros, seis o siete. Fue al salón y se puso el chaquetón. Le pidió dinero a su padre, que le dio tres o cuatro euros.

-¿Alguien ha visto 5 euros?, que se me han perdido.
-Pero no los tenías en tu cuarto? –dijo su hermano.
-Ya, pero… no sé…
-Anda, toma, mira que perder dinero, encima que tienes poco lo pierdes –le dijo su padre dándole cuatro o cinco monedas muy brillantes.

Después buscó un gorro de lana muy cachondo que tenía y se fue a la calle. Por el camino se lo puso. Tenía el pelo muy sucio. Hacía varios días que no lo lavaba. Lo tenía muy grasiento y enredado. Apelmazado. A Johny le gustaba ponerse un gorro o algo raro en carnaval. Además así no se tenía que peinar ni lavar el pelo. En esas fiestas más que disfrazarse Johny prefería ir vestido como un fantoche.
Había quedado con sus amigos al principio del centro de la ciudad. En un callejón al que se entraba por un arco junto a un bar. Llegó unos diez minutos tarde. Mike estaba allí esperándole. Lo vio desde la acera de enfrente. Le hizo un gesto con la mano. Él se lo devolvió. Paró bajo un semáforo. Estaba en verde. Cuando se puso en rojo cruzó la carretera por el paso de peatones y se unió con Mike en el arquito.

-¿Qué tal, tío?
-Bien, ¿y ese gorrito?
-En carnavales hay que ponerse algo gracioso.
-Cuando te lo he visto a lo lejos me he quedado loco.
-Jeje.
-Bueno, ¿nos vamos para los tablaos de La Viña? –le dijo Mike.
-Espérate que tienen que venir un par de colegas. Y no creo que vengan hasta dentro de un buen ratito, porque uno me dijo por el Messenger que si podíamos quedar mejor a y media en vez de a las once, que iba a llegar un poco tarde porque tenía que esperar a otro chaval.
-Ah, ok.
-¿Y quién es? ¿Yo lo conozco? –preguntó Mike.
-Yo creo que no, se llama David, “El Cateto”. En todo caso quizás lo hayas visto alguna vez, pero no mucho. No recuerdo yo ninguna noche que nos hayamos pegado juntos ni nada.
-Pero bueno, aquí traigo un moscatelito –prosiguió Johny–, podemos ir bebiéndonos unos tragos mientras. Pero te advierto que no está muy bueno.
-Ojú. Bueno, vale, pero vamos a comprar unos vasitos.
-Venga, por aquí seguro que encontramos algún almacén.

Los dos amigos se metieron por el callejón y se adentraron por las oscuras y estrechas calles de la zona. Intentaron ir a una tienda que se veía abierta desde lejos, pero una aglomeración formada por una chirigota callejera que cantaba en la puerta les hacía imposible entrar.

-Bueno, tío, vamos a buscar por allí –dijo Mike señalando el lado por el que habían venido. Había una sórdida calle que solían frecuentar toxicómanos ya acabados. Drogadictos que consumían Trankimazines y Tranxilium con cerveza. Además de consumir benzodiacepinas a veces fumaban coca mezclada con amoníaco en papel de aluminio. Ahora la cosa estaba tranquila.
-Sí, ven, vamos a subir por aquí –le dijo Johny ascendiendo por una cuesta.
-Mira –le dijo otra vez–, ahí hay algo abierto.
-Sí, tiene mala pinta, pero vamos.

Entonces se dirigieron hacia dentro. Era una pequeña tienda infame. Estaba algo sucia y dentro había un personaje nada recomendable apodado El Besugo. Antes de que entraran, un hombre de unos cuarenta y tantos años con la voz temblona a causa del alcohol dijo:

-Eeeehhhh, atiende aquí a los señores.

El tendero se puso tras la barra. Era un tipo con el pelo blanco que rondaría los 60 años. Estaba fumando un cigarro negro.

-Qué van a querer –dijo con una voz muy rasgada.
-Cuatro vasitos chicos de esos de moscatel… –contestó Mike.
-¿Y moscatel tiene? –le preguntó Johny.
-Moscatel no, pero tengo un fino muy bueno, La Sultana –dijo señalando unas garrafas de plástico transparente de dos o tres litros que había en unos estantes.
-¿Y cuánto cuesta?
-Pues cuesta tres cincuenta los tres cuartos. No te tienes que llevar la botella entera. Te lleves lo que te lleves vale tres cincuenta los tres cuartos.
-Ok, ¿nos llevamos tres cuartos, Mike?
-Venga.
-Entonces tres cuartos, ¿no?
-Sí, sí –dijo Johny.

El hombre cogió una de las garrafas para echarles el fino.

-¿Y no está frío? –le preguntó Johny.
-No, no, del tiempo, que es como se bebe –le contestó desde la trastienda.
-Pero el vino blanco y el fino se beben fríos… –dijo Johny.
-Perdona que te diga –dijo el viejo con su voz aguardentosa– pero el fino se bebe del tiempo que si no pierde todos los grados.
-Ahh, bueno, yo siempre lo había bebido así.

El besugo entró en la conversación:

-No, no, el fino se bebe así –dijo El Besugo–, incluso cuando los bares… en los bares de viejos te lo ponen te lo ponen así. Con un rebujito, que le dicen con coñac o anís, también.
-¿Con coñac o anís?, en la feria te ponen el rebujito, los biberones, y son fino y Seven Up –dijo Johny.
-O Manzanilla con Seven Up –dijo Mike.
-Yo qué sé, el rebujo que yo digo en las tascas, en los bares estos de viejos, te lo ponen así.
-Ahh, vale, vale –respondió Johny.

El viejo salió de la trastienda y les puso en una bolsa de plástico blanca los cuatro vasos y el fino, que lo había metido en una botella de manzanilla de Sanlúcar.

-Tío, yo tengo un par de euros, ¿tú tienes un euro y medio? –dijo Mike poniendo una moneda de dos euros sobre el mostrador.
Johny sacó una moneda de un euro y siguió buscando monedas.
-A ver si tengo por aquí, creo que sí –primero sacó una moneda de 20 céntimos, después una de 10 y finalmente otra de 20.

Le dieron el dinero al tendero y se despidieron de él. Cogieron la bolsa y se fueron otra vez hacia el callejón donde se habían encontrado. Le dieron cada uno un trago a la botella de fino y se echaron un vasito de moscatel para la espera.

-Pues no está malo el fino este –dijo Mike.
-No, no, no está mal.
-El moscatel regular.
-Sí, del montón, yo le echo 2 o 3 euros a la botella –dijo Johny.
-Vamos a darle otro buche al fino –volvió a decir después.

Le dieron un trago cada uno y Mike dijo:

-Pues tío, el segundo trago sabe peor.
-Sí, sí, no sé por qué pero es verdad.

Los minutos fueron pasando. Se les gastaron los vasos de moscatel y los volvieron a llenar. Bebieron algunos tragos de fino del tiempo.

-Ya son y media y éste no ha llegado –dijo Johny–. Pero es normal, en los partidos de fútbol que jugamos, que hay que ser puntual porque hay que coger el campo, va mucha gente, hay que irse a una hora,etc… tiene una media de diez minutos de retraso. Imagínate ahora que ha avisado, tiene que esperar al otro…
-Claro –le respondió Mike.

Cerca de las doce menos veinte llegó El Cateto. Iba acompañado por otro tipo. Alto, delgado, con el pelo negro de punta no muy largo. A grandes rasgos los dos eran así. Vestían vaqueros –eso los 4– y camisa. También llevaban chaquetones.

-Quillo, ¿qué?, no veas, ni siquiera a y media, eh, a menos veinte.
-Bueno, son menos 25 –dijo El Cateto enseñando la hora en su móvil.
-Qué va, tío –le respondió Johny– son menos veinte, pero es que tú llevas la hora atrasada para excusarte cuando llegas tarde.
-Jeje, bueno, sí, también por eso llegaré tarde.
-Yo creo que es más bien al revés, jeje –le dijo Johny.
-Bueno, toma un poquito de este fino. Tú también Jose. Y tomad un vasito de moscatel –dijo Johny alargándoles dos vasitos. Cada uno le dio un trago al fino.
-No está malo este fino –dijo El Cateto.
-El segundo buche sabe peor –le dijo Mike.
-¿Y eso? –preguntó El Cateto.
-Pues no lo sé, tío, pero es verdad –le contestó Johny.

Después se bebieron de un trago los vasos de moscatel. Se echaron otros que fueron bebiendo más lentamente.

-¿Tienes un cigarro? –le preguntó después David.
-Sí, toma uno –le respondió Johny dándole un cigarro.
-¿Tenías tabaco y no me has dado? –le recriminó Mike.
-Sí, pero es que no me has pedido.
-Claro –le contestó Mike–, es que no me podía imaginar que tuvieras tabaco, cómo no sueles fumar.

Johny le dio un cigarro. Después sacó otro y se lo puso él en la boca. Lo encendió. Como lo sacó de un paquete de Chester y era un Pall Mall le supo raro. De todos modos el Pall Mall le sabía raro.

-Joder, qué raro me ha sabido el cigarro éste –dijo cuando había terminado de fumárselo–. Cómo era un Pall Mall…
-Bueno, a mí es que todo lo que no sea Chester me sabe raro –le respondió Mike.
-¿A dónde vamos a ir? –dijo después.
-Pues a los tablaos, ¿no? –contestó David.
-Claro, en todo caso pasamos por El Pópulo o algo, ¿no? –dijo Johny.

Dicho esto se fueron hacia La Viña. Por la Calle Pelota pasaron frente a una chirigota. Iban de tenistas. Con su juez de silla y todo. Pero eran un poquito lacios. Los escucharon un par de minutos y se fueron. En esa misma calle se quedaron atrapados en una bulla provocada por una chirigota femenina bastante mala. No les gustó. Pero les costó salir de allí. Un tipo apretaba fuerte su codo contra el costillar de Johny. Éste pensó pegarle un puñetazo fuerte en la cara. Se contuvo. Aplastándose contra la gente lograron salir hasta La Catedral.

-Quillo, vamos a comprar alcohol duro, ¿no? –dijo El Cateto.
-Bueno, aunque podíamos comprar dos o tres botellas de moscatel –le contestó Johny.
-Al final va a costar lo mismo.
-También vamos a coger el mismo morazo –dijo Johny.
-Yo también prefiero que compremos una botellita y nos bebamos unos cubatas –respondió Mike.
-Bueno, en el Don Pis venden lotes de Brugal a dieciocho euros –dijo Johny a sus amigos–. Si no encontramos otra oferta mejor vamos para allá y compramos el Ron.

Fueron mirando los precios que había en los carteles de las puertas de bares y tiendas. Vendían lotes –la botella, el refresco, hielo y los vasos– de destilados mediocres a 20 euros. Siguieron hacia delante. Llegaron a una pequeña y oscura plaza. Allí David entró en una pequeña barraca. Johny se quedó fuera con Mike saludando a unos amigos de su hermana. Jose entró con él. Cuando llevaban 30 segundos dentro los llamaron. Johny se despidió de sus colegas y entraron en la tienducha. Dejó la botella de fino junto al mostrador. Fuera hacía frío. Allí dentro hacía calor. El que despachaba, un tipo joven, estaba en camiseta de manga corta.

-Qué calorcito hace aquí –le dijo David.
-Sí, pero es que si no aquí currando con el frío no veas, y entonces tenemos encendido el calefactor –junto al tendero estaba su novia, el padre y un par de tipos más y una señora mayor.
-Bueno, aquí vale el lote de Cutty Sark 16 euros –dijo David.
-Está bien, nos lo llevamos, ¿no? –dijo Johny mirando a Mike.
-Sí, sí, claro –respondió éste.
-Bueno, somos 4, son 4 euros cada uno, ¿no? –dijo después Mike.
-Tú no tienes nada, ¿no? –le dijo David a Jose.
-Nada –contestó éste.
-¿Entonces cuánto tenemos que poner cada uno? –preguntó Mike
-Cinco con tres periódico –respondió Johny.

Pusieron cada uno su parte y se la dieron al padre del que estaba tras el mostrador. Él les dio una bolsa con su whisky y lo demás y se fueron. Recorrieron las serpenteantes calles hasta llegar al Corralón. Allí no había demasiada gente. Si hubiera habido algo de ambiente habrían pensado quedarse allí bebiendo.

-Bueno, vamos para la Calle La Palma, ¿no? –dijo El Cateto- que ahora a la una canta El Selu.
-Sí, tíos, Los Enteraos, que son buenísimos –comentó Jose con emoción. Aunque cuando llegaron junto al tablao se enteraron de que habían cambiado el horario y la chirigota del Selu ya había cantado. Eso les jodió mucho. Estaban actuando unos tíos que iban vestidos de robot.
-Venga –dijo Johny–, vamos a meternos entre la muchedumbre. A ver hasta dónde llegamos.

Cuando encararon la calle del tablao notaron un fuerte olor a orina.

-Joder, cómo huele esto –dijo Johny.
-Ya ves –dijo Mike.
-Pero cuando ya te has bebido unos cubatas no te das ni cuenta.
-Ya ves, no te das mi cuenta –le dijo El Cateto.

Entonces, lograron llegar hasta una barra que había a unos 30 o 40 metros del escenario. Allí había unos conocidos suyos bebiendo whisky. Los saludaron y se asentaron en la zona como pudieron. Poco después estaban borrachos discutiendo de fútbol, el olor a orina les daba igual y estaban preparados para ver a gente disfrazada de torero o de congrío.

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lunes, 2 de marzo de 2009

NO HUBO NINGUNA SEÑORA MORRISON

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Estaba cansado de correr
fingiendo rosas rojas
dentro de monstruos que nunca acababan.
En el mundo
el fuego siempre había quemado las
ventanas de los hospitales y las
alcoholeras.

Pamela Courson quizá nunca llegó a existir,
quizás no quizás sí.
Cuesta pensar que esos
jinetes fantasmales
de terror, de pesadilla
sigan abusando de doncellas molusco
de princesas frías de chicle.

En la vida nunca
volaba lejos de todo
dolor. Y empezó a huir
inundado de cornisas de whisky
americano,
como los más bellos hombres.

Los periódicos voladores del este de la ciudad
amanecían viento
al oeste del país,
al Este del país comiendo
tazones de cereales,
bebiendo alacranes.

El Talismán de Opio
cuidó a los niños que
devoraban cuervos malignos.

Las anacondas enloquecieron
al ritmo que
las prostitutas verdes de lodo
pesadilleaban fumando moscas,
Triste
pero no menos que los asesinos
empapados de vinos de la Maga.

Y siguió volando,
seguimos volando,
se perdió vomitando
sangre azul de las bañeras,
nos perdimos gritando
dientes rotos
de la muerte.
.

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